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Cartel de mexico telegram video

El video granuloso circulado en Telegram muestra a un grupo de hombres enmascarados rodeando a más de una docena de cuerpos esposados y golpeados. Algunos todavía se mueven débilmente mientras son rociados con gasolina y prendidos fuego. Los hombres vitorean mientras las víctimas gritan de agonía. Esta es una escena demasiado común retratada en los videos de propaganda brutal hechos por los cárteles de la droga en guerra de México para aterrorizar a sus rivales. Pero este video en particular “Cartel de mexico telegram video” provocó un desarrollo inesperado: supuestas conversaciones entre funcionarios de la iglesia católica y líderes de los principales cárteles que operan en el estado de Guerrero para tratar de negociar un acuerdo de paz. Por frágil que sea, el acuerdo ha llevado a un alto el fuego tentativo entre las principales mafias, brindando un respiro a las comunidades locales atrapadas en el fuego cruzado. La participación del clero católico resalta cuán generalizada y arraigada se ha vuelto la violencia del narco y la incapacidad del estado para contenerla. Para la gente de las zonas rurales embatidas, los padres a menudo son la única autoridad a la que recurrir ante la extorsión y las amenazas del cártel. Con gran riesgo personal, estos sacerdotes están apelando a la humanidad de curtidos asesinos de la mafia con la esperanza de salvar vidas, aunque sea temporalmente. Continúe siguiendo trathantho.com para obtener más actualizaciones sobre esta historia.

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La iglesia católica en México ha actuado como mediadora en las negociaciones de paz entre facciones de los violentos cárteles de la droga que operan en el país. Un video propagandístico circulado recientemente en Telegram muestra la ejecución de unos 15 hombres por parte de La Familia Michoacana, lo cual precipitó un alto al fuego acordado con su rival, el Cártel de la Montaña, en el estado sureño de Guerrero. Pero los analistas advierten que estos acuerdos entre mafias suelen ser muy frágiles.

El padre José Filiberto Velázquez, con conocimiento de las conversaciones, confirmó el cese de hostilidades en la zona montañosa donde ocurrió la masacre del video. La tregua depende de la voluntad de los jefes narcos, quienes constantemente rompen pactos y traicionan supuestos aliados. El presidente Andrés Manuel López Obrador respaldó en general este tipo de pláticas para pacificar el país, pero advirtió que no aprobaría ningún acuerdo que otorgara impunidad o beneficios ilícitos a los criminales.

Los obispos de Guerrero ya habían intentado una mediación similar semanas atrás entre bandas locales, pero las conversaciones fracasaron porque los capos plantearon condiciones inaceptables de repartición territorial para dejar de combatirse. Ante la incapacidad de las autoridades para contener la espiral de violencia, el clero se ha visto forzado a intervenir en casos de extorsión, amenazas y desapariciones, a pesar de los graves riesgos que esto implica. Se busca aprovechar cualquier atisbo de voluntad de paz entre mafias, por frágil que sea.

Intentos de tregua en Guerrero

El padre José Filiberto Velázquez informó del acuerdo logrado entre La Familia Michoacana y el Cártel de la Montaña, tras la difusión de un video donde se ve la ejecución de unos 15 pistoleros del segundo grupo a manos de sicarios michoacanos. La masacre ocurrió en la zona serrana de Guerrero donde ambas facciones libraban una cruenta guerra por el control territorial. Hay esperanzas de que el pacto reduzca la violencia, pero expertos advierten que este tipo de treguas criminales rara vez perduran por las frecuentes traiciones en el submundo narco.

Semanas antes, cuatro obispos guerrerenses intentaron mediar en otra disputa entre bandas de la región costera, pero no lograron un entendimiento durable. El principal escollo fueron las exigencias intransigentes de los jefes mafiosos sobre la división de los municipios en litigio donde imponen su ley criminal sobre la población civil. Ante la negativa estatal a negociar con el hampa, los líderes eclesiásticos se han visto forzados a fungir como intermediarios con los violentos cárteles para buscar treguas, casi siempre effímeras.

Los criminales traicionan con facilidad los pactos que firman y vuelven a las andadas. Como admitió monseñor Salvador Rangel, obispo emérito de Chilpancingo: “En el mundo de los narcotraficantes se rompen con mucha facilidad los acuerdos y suceden traiciones”. Pero algunos grupos expresan cierto cansancio con la incesante guerra entre carteles que solo deja muertos y destrucción. El reto es aprovechar esos atisbos de voluntad pacificadora, por tenues que sean, en medio de la desconfianza y la traición rampantes en el inframundo narco mexicano.

Postura ante pactos entre cárteles mexicanos

El presidente López Obrador expresó una tibia aprobación a los intentos de la iglesia católica por tender puentes entre facciones criminales y lograr treguas que reduzcan los niveles de violencia. Pero advirtió que no avalaría ningún acuerdo que de facto le otorgue beneficios o impunidad a organizaciones delictivas. Ese respaldo condicionado refleja la impotencia del Estado frente a unos cárteles que ejercen de facto poderes feudales en amplias zonas rurales, donde la ley la imponen los narcos ante la ausencia de autoridades efectivas.

La necesidad de que sean los curas quienes negocien con mafiosos es indicativa de la grave incapacidad institucional para hacer cumplir la ley, admiten analistas. El gobierno renuncia así a uno de sus roles primordiales y lo terceriza de facto en la iglesia. Además, existe el peligro de que estos pactos informales avalen tácitamente los privilegios criminales de los firmantes, perpetuando su dominio sobre poblaciones cautivas. Se requiere mayor control para vigilar que realmente reduzcan los crímenes sin recompensar a victimarios.

La opacidad de estas conversaciones informales también genera riesgos de corrupción. ¿Cómo asegurar que no medie el soborno de los narcos hacia los mediadores religiosos para obtener concesiones? ¿O que no terminen imponiéndose los intereses económicos de los cárteles sobre las necesidades ciudadanas? El gobierno debe establecer mecanismos de vigilancia, rendición de cuentas y protocolos formales para este tipo de diálogos antes de lavarse las manos. No se pueden tolerar más pactos bajo la mesa con el crimen organizado.

El papel de la iglesia frente a la violencia del narco

Ante la ausencia de Estado en muchas regiones rurales azotadas por la narcoviolencia, los curas son a menudo los únicos interlocutores que la gente puede acudir en busca de ayuda o mediación. Por ello, el clero ha debido involucrarse como intermediario forzado entre criminales y ciudadanos para resolver casos de extorsión, secuestros o desapiciones, a pesar de los graves riesgos que esto conlleva. Varios sacerdotes han sido asesinados en represalia por los cárteles al negarse a ceder a exigencias. Pese a ello, persisten en su labor humanitaria por pacificar comunidades.

Los narcos no dudan en atacar iglesias y amenazar de muerte a párrocos que se niegan a ser cómplices. La valentía del clero local que encara con su vida la bestial violencia de mafias como Los Zetas o el Cártel Jalisco Nueva Generación es digna de admiración. Saben que los capos no respetan nada sagrado con tal de infundir terror entre quien se oponga a su voluntad. Pese a la traición y la muerte rondando, estos curas siguen buscando tender puentes entre bandas criminales enemistadas para lograr frágiles treguas que salven vidas.

Como admitió el obispo González: “Indudablemente tenemos que hablar con ciertas personas sobre todo cuando está de por medio la seguridad de las personas”. Aunque no aprueben los métodos mafiosos, la iglesia cumple un rol de protección de los más vulnerables ante la ausencia de otras opciones viables. Su fin no es salvar almas de narcos, sino reducir los estragos que estos causan entre los indefensos creyentes. Es una labor ingrata pero alguien tiene que intentar poner paños fríos entre criminales sedientos de sangre y dinero.

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