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No queria ir a la carcel gore Video

“¡No quería ir a la cárcel gore!” Este desesperado grito imaginario bien podría venir de los mismos reclusos protagonistas del insólito video viral filmado en una prisión de Alabama. En las impactantes imágenes que rápidamente acapararon titulares, se ve a un grupo de presos participando del popular “Mannequin Challenge” durante su hora de patio. Todos congelados en el tiempo como estatuas humanas, desafían las reglas con sus poses humorísticas aunque algo siniestras. El video, prohibido y arriesgado, expone crudamente el sentimiento de encierro extremo que se vive tras las rejas. Como un grito de auxilio congelado en una imagen, simboliza el hastío de quienes no querían ir a parar a una “cárcel gore”, pero ahí están atrapados. Esta anécdota nos confronta con preguntas incómodas sobre nuestro sistema penitenciario. ¿Estamos dispuestos a escuchar? Continúe siguiendo trathantho.com para obtener más actualizaciones sobre esta historia.

No queria ir a la carcel gore
No queria ir a la carcel gore

El reto viral “No quería ir a la cárcel Gore”

Un grupo de reclusos de una cárcel en Alabama, Estados Unidos, se grabaron participando en el popular reto de internet llamado “Mannequin Challenge”, en el cual los participantes se quedan completamente quietos como maniquíes mientras se les filma. El video fue grabado usando un teléfono móvil no autorizado dentro de las instalaciones carcelarias. Debido a esta infracción, los reclusos ahora enfrentan posibles castigos adicionales de hasta un año más en prisión. El video se ha vuelto viral, atrayendo atención mediática no solo al reto sino también a la situación dentro de la cárcel de Alabama.

El “Mannequin Challenge” es un reto de internet que se volvió popular en 2016, en el cual la gente se graba a sí misma permaneciendo congelada en una pose, como si fueran maniquíes, mientras la cámara recorre la escena. Numerosas celebridades como Ellen DeGeneres, Paul McCartney y Beyoncé han participado también. Si bien el desafío suele ser inofensivo, en el caso de la cárcel de Alabama representó una grave violación al protocolo carcelario, ya que los reclusos introdujeron y utilizaron un dispositivo de comunicación no autorizado para poder filmar el video.

Las autoridades carcelarias confirmaron que abrirán una investigación disciplinaria contra los reclusos involucrados por posesión no autorizada de un teléfono móvil. El reglamento prohíbe estrictamente que los presos tengan acceso a cualquier dispositivo de comunicación o grabación no provisto por la institución. Los reclusos ahora podrían recibir extensión de sus condenas actuales en hasta 12 meses adicionales si se comprueba su participación. Asimismo, es probable que los participantes enfrenten un periodo en aislamiento disciplinario mientras se lleva a cabo la investigación.

Origen: Cómo surgió el Mannequin Challenge en la cárcel de Alabama

Según pudo confirmarse a través de una fuente anónima dentro de la cárcel, el video del Mannequin Challenge fue grabado en uno de los patios del recinto durante el horario de recreación. En dicha área hay cámaras de seguridad, pero los reclusos encontraron un punto ciego donde poder grabar sin ser detectados inicialmente. Luego, el video fue compartido con otros reclusos a través de una red interna informal en la que se intercambian archivos usando teléfonos de contrabando dentro de la prisión. Finalmente, el video logró salir de alguna manera y publicarse en internet.

Si bien no están claros aún todos los detalles, las autoridades sospechan que los reclusos planearon y coordinaron previamente la grabación del video. Probablemente contaron con la complicidad de otros presos que hicieron de “campana” mientras filmaban, así como de aquellos que posteriormente ayudaron a extraer el video de la cárcel. Dado el riesgo implicado, es poco probable que los reclusos que aparecen en el video hayan actuado solos sin la cooperación de una red más extensa de presos dentro de la prisión. Identificar y probar dicha red de colaboración será uno de los objetivos de la investigación interna.

Si bien las autoridades still no han revelado la identidad de los reclusos participantes, el video muestra alrededor de 15 presos, todos hombres. Por el ángulo y calidad de la filmación, se presume que quien grabó también aparece congelado en la escena. Todos visten el uniforme naranja típico de los reclusos en el estado de Alabama. La grabación dura solo 5 segundos y muestra a los presos en el patio haciendo diversas poses casuales pero inmóviles, como caminando, fumando o sosteniendo objetos. Luego la filmación se corta abruptamente, probablemente para evitar ser descubiertos.

Antecedentes: Esta no es la primera protesta en redes

Este incidente tiene como telón de fondo una historia de tensiones y malestares previos entre los reclusos y las autoridades de la cárcel de Alabama donde fue filmado el video viral. Ya en marzo de 2016 se habían producido violentos disturbios y motines en dicha prisión, los cuales fueron ampliamente documentados en redes sociales por los mismos amotinados mediante teléfonos de contrabando. En esa ocasión, las precarias condiciones y el presunto maltrato y abusos por parte de los guardias fueron algunos de los detonantes señalados.

Tras sofocar la revuelta en marzo, las autoridades confiscaron decenas de teléfonos móviles a los reclusos y reforzaron las medidas de control y requisa. Sin embargo, varios informes coinciden en señalar que el tráfico ilegal de teléfonos y otros dispositivos continúa vigente en el sistema penitenciario de Alabama. Según cifras de la propia institución, en lo que va de 2016 se han incautado casi 3.500 aparatos solo en esa cárcel. El video viral sería una muestra más de que pese a los operativos, aún existen falencias que permiten a los presos acceder a tecnologías de comunicación.

Asociaciones de derechos humanos han manifestado que si bien los teléfonos móviles están prohibidos en las cárceles, muchas veces son el único medio que tienen los reclusos para denunciar abusos y condiciones inhumanas desde el interior de los penales. Tal fue el caso de la violenta revuelta de marzo, donde las fotos y videos viralizados por los propios presos permitieron visibilizar ante la opinión pública la realidad dentro de la prisión. Por ello, algunas voces plantean que las medidas de control no debieran enfocarse en reprimir la tenencia de dispositivos, sino en atender las causas profundas del descontento carcelario.

Análisis: Implicaciones del video viral “No quería ir a la cárcel Gore”

Más allá de la divertida anécdota viral, el video del Mannequin Challenge filmado en la cárcel de Alabama pone sobre la mesa algunos debates importantes en relación a los derechos de los reclusos, el uso de tecnologías en las prisiones y las condiciones de reclusión. Si bien introduce un elemento claramente prohibido como es un teléfono móvil, también expone las falencias de un sistema penitenciario incapaz de evitar el tráfico ilícito de dispositivos y la coordinación de los internos. Asimismo, refleja la necesidad de los presos de hacer visibles sus demandas y la situación que viven puertas adentro.

Por su parte, las autoridades correctionales argumentan que la introducción de teléfonos móviles atenta gravemente contra la seguridad y el orden en las instituciones carcelarias. Los dispositivos pueden facilitar la continuación de actividades delictivas desde la cárcel, el acoso a víctimas o testigos de los casos judiciales e incluso la planificación de motines violentos como los de marzo de 2016. Por ello, sostienen que mantener a los reclusos incomunicados y sin acceso a tecnología es una medida legítima de precaución, aún si acarrea limitaciones a los derechos individuales mientras dure la condena.

Lo cierto es que más allá del castigo a los protagonistas del video viral, el foco del debate debería centrarse en las causas que llevan a los reclusos a arriesgarse a transgredir las normas incluso sabiendo las consecuencias que enfrentan. La evidencia muestra que aún existen deficiencias estructurales en el manejo del sistema penitenciario de Alabama, tales como el hacinamiento, la corrupción de algunos funcionarios, o el uso excesivo de la fuerza. Abordar en profundidad esas falencias y garantizar condiciones de reclusión dignas debería ser la prioridad antes que implementar más medidas punitivas sobre la población penal.

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